
MERODEANDO
Suelo andar a veces merodeando
en la lisura de tus ojos claros.
Me imagino por siempre navegando
en la hendidura de tus pechos blancos.
Me detengo en la curva de tus labios,
donde percibo de la alondra, el canto.
Suelo andar a veces merodeando
más allá del final de tu cintura,
donde la curva y el plano se capturan,
donde descansa el ángel de tu sexo,
donde observo extasiado las columnas
del templo en que guardas la cordura.
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ReplyDeleteEliminé el anterior por un error al escribir
ReplyDeleteUn merodeo como ya te dije con sutil erotismo llevado de tu mágica pluma.
Hermoso blog.
Un abrazo
Elisabet
Bellissimo inno alla femminilità.
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